La gestión de material obsoleto, fin de vida y repuestos excedentes sigue siendo un capítulo pendiente en la mayoría de las empresas industriales a día de hoy. También sucede en consumo, pero su gestión y liquidación ya ha encontrado vías de comercialización y de salida más rápidas y con un retorno más productivo.

La generación de obsoletos suele venir ligada a la propia gestión de la empresa y sus ineficiencias o por el propio devenir de las compañías. Algunas de las causas más comunes suelen ser:

  • Desviaciones en planificación de demanda.
  • Renovación de versiones, productos y maquinaria.
  • Fin de proyectos o nuevos programas y prototipaje.
  • Gestión de compras con lotes mínimos.
  • Desviaciones en planificación de repuestos de mantenimientos de equipos.

Todos estos casos, generan material almacenado que con el paso del tiempo no tienen salida y para los que,  en el mejor de los casos, se tiene al “chatarrero de cabecera” al que pedirle que los retire por un valor de mercado muy inferior al suyo y, en el peor, siguen almacenados ocupando espacio en almacenes y manteniendo un valor en los libros muy difícil de eliminar sin penalizar las cuentas de la compañía.

Existen soluciones para paliar estas situaciones:

  1. Mejora en la previsión de demanda. Aplicando técnicas predictivas y analíticas.
  2. Implantación de modelos de mantenimiento predictivo.
  3. Implantación de modelos de previsión de obsolescencia.

En este post nos centramos en este último capítulo en el que tenemos experiencia. Aplicando modelos de previsión de ciclos de vida se puede anticipar la obsolescencia de los materiales.

predicción de obsolescencia

Estos modelos se basan en el análisis de datos históricos propios de las compañías como: rotación, niveles de stocks, previsión de demanda de los materiales o finalidades de los mismos.

Adicionalmente, se pueden considerar datos externos de mercado que puedan afectar tanto a la demanda de estos materiales como a las rotaciones: datos socio-económicos, datos meteorológicos, datos de tráfico, datos poblacionales, etc.

Aplicando algoritmos y técnicas de análisis predictivos podemos deducir los ciclos de vida de los componentes y, a partir de esto cambiar la gestión de los mismos dentro de las empresas. ¿Cómo?

  • Categorizando y segmentando los materiales por ciclo de vida y situación de obsolescencia.
  • Estimando los tiempos de transición de los materiales a los segmentos y momentos de obsolescencia identificados.
  • Tomando decisiones de utilización de material para adelantar su consumo en vista de la temporalidad de su ciclo de vida.
  • Exonerando el excedente en el momento óptimo de retorno en mercados secundarios y, con esto, decidiendo el tipo de liquidación al que se puede acceder.

Los beneficios de una gestión eficiente de material obsoleto y excedentes son claros, no sólo suponen una reducción de costes de almacenaje y financieros, sino que puede beneficiar las estrategias de compras, el retorno de caja y, en otro capítulo no menos relevante, el medioambiente.

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