Es interesante como la movilidad de las personas ha cambiado de un tiempo a esta parte y está en continuo cambio.

Factores como la pandemia, la sostenibilidad, la conectividad y la seguridad de las personas son claves a tener en cuenta en esta nueva movilidad y sobre todo tenemos que tener presente que los factores que afectan a la movilidad están en continuo cambio y es necesario ser ágiles para poder ir adaptándonos.

La agilidad es la clave.

¿Y cómo podemos ser ágiles? ¿Cómo podemos ir amoldándonos a estas nuevas realidades?

Claramente podemos ser ágiles usando los datos. Los datos son innovación y la innovación ya no es el futuro, sino el presente.

Por ello, para poder tener una movilidad adaptada a los factores que impactan en la misma es necesario usar los datos y sobre todo usarlos según las necesidades.

Con los datos adecuados y las aplicaciones adaptadas a los mismos, el ecosistema del sistema de movilidad se ve claramente beneficiado. Operadores, empresas de transporte, y usuarios conseguirán una movilidad sin contratiempos de una manera segura, sostenible y comunicada y sobre todo amoldada a las condiciones del entorno.

Un ejemplo claro de esta adaptación lo hemos tenido y tenemos durante esta pandemia. Cuando hemos necesitado viajar hemos sentido cierta incertidumbre a la hora de decidir la mejor manera de moverse, o el medio de transporte más adecuado, que en muchísimos casos ha sido el transporte privado. Hemos tenido miedo, y nosotros, los usuarios, necesitamos completa transparencia y toda la información disponible para poder juzgar el nivel de riesgo y decidir qué es lo que más seguridad nos da.

Hace un año, ni nos hubiéramos imaginado que esta posibilidad podría existir, ¿Cómo podríamos tener adaptados nuestros sistemas y nuestras aplicaciones/sistemas a una pandemia?

Las prioridades cambiaron en un instante; teníamos que ser ágiles, dando más importancia a la seguridad de los usuarios y a la percepción de la misma, debido al COVID19.

Era y es necesario devolver la confianza al usuario potenciando el uso del transporte público sin miedo y evitando en la medida de lo posible el uso del transporte privado, contribuyendo a una sostenibilidad necesaria también en el mundo en el que vivimos.

Por ello, empresas y operadores usaron los datos necesarios y desarrollaron aplicaciones como “capacity” que ayudan a controlar la distancia entre viajeros, a través de cámaras, informando a los usuarios de la capacidad en las estaciones vs ocupación. Con esta información el usuario puede evaluar el riesgo que corre y decidir si en el medio en el transporte se siente seguro. Además, esta información puede ser usada para informar a los operadores y regular la frecuencia de trenes, permitiendo que la capacidad de las estaciones y los vagones sea la más adecuada para el distanciamiento recomendado por la situación del COVID.

Pero hay mucho más, mucha más información, datos externos que nos proporcionan las cámaras, de eventos deportivos, conciertos, climatológicos, de calidad de aire, de números de usuarios, etc, que analizados y con el uso de la inteligencia artificial pueden proporcionar una movilidad sin contratiempos creando una plataforma de MaaS (Mobility as a Service o Movilidad como Servicio), que ayude a tener las mejores opciones de transporte a usuarios, operadores, negocios y ciudades por igual.

El uso de la inteligencia artificial es crucial en estas aplicaciones, el aprendizaje nos ayuda a una mejor adaptación y a que las aplicaciones sean óptimas día a día.

Los operadores pueden obtener información que les ayude a regular la frecuencia de su flota de trenes, autobuses, coches de alquiler, etc., a informar al usuario de la capacidad de cada vagón o a comunicar si hay alguna incidencia.

Los usuarios podrán planificar sus viajes desde el inicio hasta el fin, reservando tickets, o seleccionando el medio de transporte más adecuado según la hora. También podrán saber la afluencia (si ese día hay un concierto o partido), o si las condiciones climatológicas son las adecuadas, todo ello teniendo en cuenta las preferencias de cada usuario. Podrán recibir información de la existencia de incidencias y elegir otro medio de transporte u otra línea para llegar a su destino final.

Y al final conseguir que todos los medios de transporte convivan en un ecosistema para mejorar la experiencia al viajero.

Queremos y podemos conseguir un viaje sin contratiempos para los usuarios y todo ello se consigue gracias a la gran cantidad de datos que tenemos. Podemos realizar aplicaciones que ayuden a los usuarios a tener el viaje más corto y fiable desde el principio hasta el fin, con tres claros principios, seguridad, sostenibilidad y conectividad.

 

(Con la publicación de este post, Begoña colabora en la investigación del proyecto «Plántale cara a las enfermedades respiratorias: Respira vida«, en el que trabaja la investigadora Ana Pardo-Saganta, junto con su equipo en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra).
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